Muchos jugadores de otras nacionalidades son adoptados por el público argentino como héroes e ídolos. En muchas canchas del país se hizo costumbre que desde la popular bajen cánticos coreando sus nacionalidades. Imposible olvidarse del “Chileeeeno, Chileeeeno” de la gente de River ovacionando a Marcelo Salas, del “uuuruuguayo, uuuruuguayo” de la gente académica haciendo mención a Rubén Paz o de la 12 cantando por Córdoba, Bermúdez y el Chicho Serna, todos colombianos.
En Avellaneda pareciera que tomaron nota de los cafeteros con éxito xeneize y trajeron dos grandes figuras, Giovanni Andrés Moreno y Teófilo Gutiérrez. Gio con su caminar desgarbado y su metro noventa se ganó la admiración de todo el público de Racing, gracias a sus gambetas ,caños, lujos y goles. En cambio con su compatriota, Teo, el amor de la hinchada fue creciendo gol tras gol, y a través de los gestos que el delantero tenía para sus fanáticos.
No son muchos los casos en los que los jugadores demuestran su agradecimiento hacia su gente más allá de sus palabras. Sin embargo “Tríofilo” Gutiérrez es claramente un ejemplo en devolver el aprecio y cariño que la gente le da.
“Mi convocatoria fue gracias a mi familia y a Racing, que me abrió las puertas y me permitió tener un lugar en el fútbol. Estamos muy contentos. Mis hijos, Cristiano y Jeilou tienen la camiseta” confiesa la estrella.
El barrio La chinita de Barranquilla lo vio crecer y dar sus primeros pasos en el fútbol. Es el día de hoy y sus padres siguen viviendo allí, pero en una casa diferente. Un hogar con las paredes pintadas celeste y blanco al igual que las rejas. Es una pequeña filial de Racing en pleno Colombia. Los vecinos se reúnen los días en los que éste sale a las canchas argentinas y lo vitorean como si fueran fanas de la acadé.

Gutiérrez y Racing, un claro ejemplo de amor a la colombiana.
Correcciones:
ResponderEliminarYa hablamos en clase sobre la nota color. Espero que haya quedado claro. El texto está bien pero no cae dentro del género.
Releer siempre, hay varios errores, y separar los párrafos.
Hay que buscar más información. En cuatro posteos hablamos tres veces del mismo protagonista. Falta profundizar la búsqueda.